Tomás Gómez: carrera hacia ninguna parte
La ruina económica de Parla cuestiona la capacidad de gestión del líder del PSM, que arrasó el municipio como alcalde con una deuda de 300 millones
Tomás Gómez: carrera hacia ninguna parte
«El problema de Tomás es que tiene un pasado que se llama Parla. No puede presumir de nada porque antes él ya la ha pifiado como alcalde. No puede proponer nada, porque ya ha demostrado que siempre hace lo contrario de lo que dice. Ha dejado un municipio en la ruina más absoluta. Con estas alforjas es muy difícil emprender un viaje hacia la Real Casa de Correos». Quien así habla es un veterano socialista madrileño que hace años que ve con escepticismo el liderazgo de Tomás Gómez en la región. Un antiguo diputado de la Asamblea de Madrid que ve con preocupación hacia dónde se encamina su partido. Un camino hacia el descrédito. Un camino hacia ninguna parte.
Tomás Gómez aterrizó en 2007 en la secretaría general de los socialistas madrileños. Siete años después, el PSM sigue instalado en el desconcierto. Nada ha cambiado en un partido que ansía la llegada de las elecciones autonómicas y municipales de 2015 como el comer. Muchos las califican como «la última oportunidad de Tomás». Si no mejora resultados, su futuro como líder socialista tendrá fecha de caducidad.
Hasta ahora todo lo que ha tocado Gómez se ha marchitado. Nada le ha salido bien. Las informaciones sobre la quiebra económica de su municipio han cuestionado su capacidad para gestionar grandes localidades. Hace un par de años, el actual alcalde, su amigo José María Fraile, reconoció una deuda de 300 millones de euros, lo que le situaba como una de las localidades más endeudadas de España. Este «agujero» tiene su origen en las políticas aprobadas durante el mandato de Gómez. Por encima de todo, se encuentra la construcción del tranvía. Una infraestructura que amenaza con comprometer la viabilidad del municipio.
«Infracciones penales»
Un informe del Tribunal de Cuentas ha denunciado «infracciones penales» en las cuentas de este servicio, y aprecia un desvío de fondos de unos 40 millones de euros. Esta obra fue inaugurada en agosto de 2007 por el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero. Entonces todos se las prometían muy felices. Ahora, el tranvía no ha hecho más que generar quebraderos de cabeza a los actuales gestores del Ayuntamiento.
La gestión es uno de sus puntos débiles, pero tampoco anda muy sobrado en las relaciones sociales. Tomás Gómez tiene la rara virtud de haberse enfrentado a sus predecesores y, además, tener nulas relaciones con Ferraz. Con Rafael Simancas nunca encajó, sobre todo desde que se burlara de los pobres resultados que había obtenido en las elecciones de 2007 ante Esperanza Aguirre. Cuatro años después sería el propio Gómez quien empeoraría sus resultados al lograr seis escaños menos, hasta alcanzar las peores cifras en toda la historia del socialismo madrileño.
Con Rubalcaba las relaciones también son nulas. Todo comenzó cuando Ferraz intentó descabalgarlo de la carrera electoral de 2011. Gómez se negó, venció en unas primarias a Trinidad Jiménez (la candidata oficial) y, ahora, incluso, amaga con presentarse a unas primarias para aspirar al liderato nacional del partido.
¿Defensor de lo público?
Madrid, hasta ahora, le ha dado muy pocas alegrías al líder del PSM. En los últimos meses izó la bandera por la defensa de lo público, sobre todo cuando la Comunidad propuso la externalización de la gestión de seis hospitales. Pero una vez más quedó en evidencia cuando ABC informó que en su época de alcalde de Parla privatizó una treintena de servicios municipales, entre ellos, el control de palomas urbanas y los acomodadores de los teatros municipales.
El contrato de las basuras de Parla es el último ejemplo. Un informe de la Cámara de Cuentas desvela que el Ayuntamiento adeudó 80 millones a un contratista, lo que le obligó a aplazar los pagos hasta el mes de julio de 2023. Este sobrecoste ha llevado a que los vecinos de Parla paguen el doble por el servicio de recogida de basuras y limpieza viaria que la media nacional. 129 euros frente a los 66.
Según los auditores públicos, el Consistorio que presidió el secretario general de los socialistas madrileños desde 1999 hasta 2008 llegó a deber hasta 80 millones de euros al contratista, lo que supone 4,35 veces el importe del contrato adjudicado en septiembre de 2006. Esta deuda requirió la aprobación de un calendario de pagos que prologaba los plazos hasta los próximos nueve años, lo que ha dejado al municipio endeudado para la próxima década. Es la herencia de Gómez. Un aspirante a presidente que fracasó como alcalde.
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