Informes negativos y regateos a la baja, cómo Harry Potter logró conquistar España contra todo pronóstico
Sigrid Krauss, fundadora de Salamandra, relata en ABC la historia de cómo el primer manuscrito de Rowling llegó a alcanzar el éxito hace 25 años
J. K. Rowling revela que temía que su exmarido quemara el manuscrito de Harry Potter

Dicen que si pusiéramos todos los libros de Harry Potter que se han vendido uno detrás de otro, darían la vuelta al mundo 1,6 veces. Desde luego, el fenómeno literario ha adquirido dimensiones épicas y todavía hoy, videojuego y serie de HBO mediante, ... sigue ensanchando sus fronteras. Sin embargo, sus comienzos no fueron fáciles y España, donde este 2023 se cumplen 25 años de la publicación de su primer título, 'La piedra filosofal', no fue una excepción. Es más, cómo la saga llegó a convertirse en lo que es hoy es una gran historia en sí misma, un 'spin-off' propio de una prueba de Hogwarts en el que sólo los más perseverantes resultan tocados por la varita del niño mago.
Y el periplo empieza por su propia creadora, J. K. Rowling. La autora británica se instalaba en 1993 (de nuevo, este año coincide con su treinta aniversario) junto a su hija, de apenas unos meses, en un modesto apartamento en Edimburgo para escapar de su turbulento pasado en Oporto. Allí respiró un poco más tranquila. Las dos estaban a salvo y el manuscrito de la primera parte de Harry Potter, también. Aparte de su hija, era lo único que quiso salvar en su huida de su exmarido, Jorge Arantes, al que acusa de malos tratos.
Rowling señaló en su 'podcast' que durante esos días vivía en «un horrible estado de tensión» porque tenía que ocultar sus intenciones de abandonar el domicilio familiar. «Y, sin embargo, el manuscrito seguía creciendo. Yo seguía escribiendo. De hecho, él sabía lo que significaba para mí porque en un momento dado lo cogió y lo escondió». Su labor continuó en Edimburgo. Sin trabajo y sin haber publicado nada antes, aprovechaba los momentos en los que su pequeña se dormía en el carro para entrar en cafeterías y escribir. Dos años más tarde, terminaba 'Harry Potter y la piedra filosofal'.

Entonces entraron en acción la serendipia, Christopher Little (fallecido en 2021) y su resiliencia. La escritora decidió buscar un agente literario en un directorio de la biblioteca de la ciudad y le hizo gracia el apellido de este personaje con tintes 'dickensianos', por aquello de que resultaba muy apropiado para un libro de literatura juvenil (significa pequeño en inglés). Su empleada Bryony Evens lo rescató de la pila de manuscritos que habían llegado, lo leyó y cayó bajo su embrujo. Insistió en que Little le diera una oportunidad, se la dio y también fue captado para la causa.
Tocada por la varita
Desde ese momento, como buen David, se enfrentó a una negativa tras otra de los Goliats editoriales. Tras más de una decena de negativas, envió el manuscrito a Barry Cunningham, de Bloomsbury, que decidió entregárselo a su hija para que lo leyera. La reacción de la pequeña fue dormir con él en la almohada y el editor se decidió a publicarlo por fin. La chispa ya había iniciado su ignición en el mercado anglosajón, pero en España fue otro cantar.
En nuestro país, la caprichosa varita decidió tocar esta vez a la puerta de Sigrid Kraus, que había fundado la delegación española de la editorial argentina Emecé junto a su marido Pedro del Carril unos años antes, en 1989. Resulta que Little tenía unos cuantos libros con la matriz y, al parecer, otros tantos malentendidos. «Yo hice de intermediaria y le solucioné el problema. Después yo publiqué una serie de pequeñas novelas históricas de detective de la Edad Media que él me vendió y que funcionaron muy bien. Entonces el contacto se fue intensificando», rememora Krauss.

Con una agencia y una agenda de contactos que hacían honor a su apellido, Little pensó en ella para traer a España el libro de Rowling. «Fue muy curioso -prosigue-. El día que fui a la agencia y me habló por primera vez de Harry Potter me acuerdo que acababan de renovarla con una experta en Feng Shui para atraer dinero». A Krauss le extrañó que le ofreciera 'La piedra filosofal' porque su editorial no había publicado un solo título de literatura infantil. Bueno, con una honrosísima excepción: 'El Principito' que, curiosamente, celebró su 80 aniversario el pasado abril («Siempre pienso que si la obra de Saint-Exupéry es un éxito desde hace tanto tiempo, igual conseguimos lo mismo con Harry Potter. Eso sería…», fabula Krauss).
«No entendí muy bien por qué me lo propuso a mí pero, al mismo tiempo, me contagió la intriga como editora y me llevé el manuscrito de vuelta a Barcelona», explica. Como ella no era una experta en literatura infantil, investigó un poco y consiguió a uno. «Me envió un informe muy negativo. Dijo que sonaba anticuado, que los chicos solo estaban interesados en los ordenadores, que no usaba un lenguaje sencillo, que era lento… Cosas así, por lo que lo descarté sin leer», recuerda.
Si a Barry Cunningham le atrapó el hecho de la gran amistad que había entre los protagonistas y el humor, tan atípico en la fantasía de aquellos años, ¿qué fue lo que captó para la causa a Sigrid?, ¿qué le hizo cambiar de opinión? «La ambigüedad que hay en los personajes; su complejidad. En la literatura juvenil de la época o eras bueno o eras malo. No había medias tintas. Pensé que era bueno explicar a los niños que el mundo es bastante más complicado que eso. Y después, claro, a mí me gustó mucho Hermione, porque yo creo que para las niñas es un personaje maravilloso», contesta.
Al igual que en el caso de Little, Krauss piensa que el hecho ser novata en libros para niños jugó a su favor para lanzarse, porque no tenía en la cabeza los parámetros -el lenguaje sencillo, que hubiera nuevas tecnologías, que tuviera un ritmo rápido…- con los que se solían publicar. «No tenía un pasado de cosas que funcionaron o no funcionaron. Eso siempre es bueno. Es muy difícil para un editor a la larga mantener esa frescura», asevera.
El premio de la insistencia
Pero a 'Harry Potter y la piedra filosofal' todavía le quedaba camino para llegar a España. A la fundadora de Salamandra se le ocurrió hacer una oferta que Little consideró baja. «Me pareció el colmo -evoca-. Le dije a Pedro: 'Este señor me está pidiendo más dinero y a mí me parece que esto no puede ser. Entonces me dijo la famosa frase: 'mira que es una serie, igual tenemos suerte y funciona, yo no sería así. ¿Por qué no le subes un poco? Y así lo compramos».
Fue en 1998, pero, a pesar de lo que pudiera parecer, no fue un triunfo inmediato. Dos años más tarde, Krauss no lograba comprender por qué el primer título de la saga no replicaba el 'boom' en ventas del mercado anglosajón en nuestro país. En esas fechas, la familia Del Carril decide vender Emecé al grupo Planeta, pero el matrimonio decidió seguir su propio camino y fundar Salamandra. Por eso ahora entiende que ese retraso fue una bendición, ya que gracias a ello lograron independizarse. «Si Harry Potter ya hubiese sido un gran éxito, Planeta no nos hubiera dejado ir».
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